La alegría llegó de la pata de Dodo. Cuando observo a los perros quedo encantada hasta rozar la hipnosis. Su comportamiento es infinitamente tierno, como dijera Lord Byron, tienen todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos. Para mí, que nunca he dejado de jugar y de asombrarme de lo que encuentro por el mundo, es una oportunidad invalorable la que tengo ahora, de educar y cuidar de otro ser vivo.
A medida que pasa el tiempo es como si las horas se aceleraran. Recuerdo, evocando a Adoum, que cuando era niña la distancia entre una navidad y otra era una eternidad inconmensurable. Siempre pienso que la buena suerte tiene que generar una respuesta en quien la obtiene, y esa respuesta no puede ser otra cosa que comprometerse a luchar por el bienestar de los otros.
Gracias Lex por la sartén ;)
En la foto: Bayside por Camille Nolan


