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17 marzo 2009

An Ocean Between Us

 

Siempre habrá días siguientes, días después, mañanas de resaca y noches de interminable reflexión. Porque la vida se escribe en borrador pero no es posible pasarla a limpio. Porque las voces amigas pueden tornarse enemigas en un abrir y cerrar de ojos por cuestiones meramente instintivas, por envidias primitivas, por recelos infundados.


Y tras los días siguientes vienen los días ordinarios, una cadena de instantes cotidianos que no dejan huella, que se repiten con monotonía y se ensamblan continuamente construyendo la abstracción que llamamos vida. Sin embargo, son las noches agitadas e irreflexivas las que llegan a ser los párrafos de nuestra biografía; son las horas de arrepentimiento las que se convierten en fragmentos de un diario, de un poema, de una canción, de una entrada en el blog...


De nuestro tiempo sólo objetivamos alegrías y tristezas, aciertos y fracasos, sabidurías e inexperiencias. Lo que queda en el intervalo se pierde como el humo exhalado, se olvida como si no fuera edad, como si no fuera propio, como si no fuera todo lo que tenemos.


Imagen: As I Lay Dying de Amaury Evra

01 marzo 2009

You'll find safety


Mucho tiempo sin escribir algo personal. Quizá porque en estas últimas semanas he vivido una suerte de "generalización": algo así como ignorar mis habituales vacíos y preguntas sin respuesta para dedicarame a pensar en temas generales y poco emocionales como las últimas aplicaciones para twitter, nuevos trucos para blogger, el pensamiento de Erich Fromm (gracias Candela), la fecha tope para declarar el impuesto a la renta, las recetas de asquerosos batidos desintoxicantes... hasta ayer.

Ayer volví a encontrarme con mi propia piel después de mucho y me reconocí como si hubiera tropezado con una vieja amiga: con agrado, calidez... confianza. Siempre recuerdo la peculiar comedia de Ellen DeGeneres y Bill Pullman: al inicio, cuando lo conoce, ella cree haber encontrado al hombre ideal, y en un romántico epílogo entre sábanas le dice algo como "feliz e inesperado sucede muy poco".  Feliz e inesperado, como volver a escuchar una canción que recuerda buenos tiempos, como sentir las manos de un amigo querido cubriendo los ojos para sorprendernos... como un beso robado con un paisaje nocturno de fondo y un pasillo susurrado al oído.

A veces es bueno olvidar que hay futuro y respirar con alivio en el presente. De vez en cuando vale confiar en los desconocidos, refugiarse en el calor de unos brazos espontáneos, dejarse llevar por un ritmo nunca antes escuchado. Aunque al amanecer sólo se pueda suspirar.

Imagen: August Burns Red, de Casey Lee