No sé cuántas repeticiones son necesarias, cuántos pesadísimos eternos retornos hay que cargar para aprender algo. Kant y Nietzsche se parecen , y es que ambos pensaron que hay que vivir de tal manera que si tuvieramos que repetir nuestra vida, no nos arrepentiríamos de nada, es decir, actuar de modo que nuestra conducta pueda ser considerada ley universal. Hermosa teoría, dificil práctica. Al fin y al cabo nos pasamos la vida buscando quien no se asuste de ver nuestro verdadero rostro cuando nos quitemos la máscara. Todos queremos desnudarnos y al mismo tiempo pensamos que nuestro cuerpo es impuro. Todos somos pobres, solitarios, arrepentidos, fracasados... y nos mostramos como imbatibles estatuas de mármol.
Eterna es la búsqueda de uno mismo en la otredad. Sin la otredad no soy, no existo. Lo verdaderamente ético es lo que se hace por los demás, pues sólo en la humanidad como conjunto se puede encontrar la propia humanidad, esa vocación de fénix que nos hace renacer una y otra vez en sublime reivindicación.
Después, sólo es cuestión de tiempo. Tarde o temprano estaremos desnudos frente a frente, seguros de nuestra propia belleza, sonrientes ante nuestra propia imperfección, uno junto a otro, piel con piel, celebrando entre sonrisas la dicha de no tenerlo todo.
Imagen: Across Five Aprils, de ignoto

"...y nos mostramos como imbatibles estatuas de mármol."
ResponderSuprimirme encantó eso...
"Todos queremos desnudarnos y al mismo tiempo pensamos que nuestro cuerpo es impuro".
ResponderSuprimirEste es tu blog que más me gusta, i cada escrito me deja un sensación encontrada, una nostalgia adelantada, ah, i...
ichi el pablo sarmiento!!!, jaja chendito, era para romper el hielo.
un abrazo grande, de esos rompecostillas.
me has recordado uno de mis grafittis: "solo somos lo que somos cuando no nos ve nadie"...
ResponderSuprimirque imagenes he encontrado entre tus letras Silvi!