Escribir desde las vísceras y desde la emoción desgarrada que aborrezco. Escribir como antes, como cuando era otra, la que moría, la que se empecinaba en resucitar. Odiar quien fui y añorar lo que era; amar la paz del presente y repudiar la comodidad de estos días; burlarme de la ingenuidad de antaño y desear con rabia la inocencia de entonces.
Siempre dialéctica, siempre encontrada con un espejo que refleja a una extraña. Siempre material, carnal, lasciva; etérea, espiritual y soñadora. Tan atea, tan segura de que habrá justicia; tan voyeur, tan exhibicionista.
Femeninamente caprichosa, masculinamente necia, híbridamente hedonista. Inútil y meticulosa, holgazana e impaciente.
Con ansiedad sigo buscando adjetivos, palabras que me ayuden a armar el collage de mi propia imagen. Todos somos egocéntricos y ensimismados, recorremos los caminos de nuestras propias heredades, en busca de los mapas de nosotros mismos. Y para calmar un poco la verguenza, nos buscamos trabajos altruistas, teorías no antropocéntricas, caos y sistemas, amores incompletos que nunca se realizan.
Imagen: Mattew Bellamy de Muse, por benloveridge

No busques tanto, eventualmente ellos llegan y se arman solos, definiendote.
ResponderSuprimirSaludos!
Sí, seguro que sí... pero qué placer tan egoísta jugar a definirse :)
ResponderSuprimirGracias por visitarme!
Completamente de acuerdo
ResponderSuprimir...no visceral pero si 'auténtica', es el primero y más grande adjetivo que pondría yo en tu collage.
ResponderSuprimirSin dudas ese es el que más te describe.
Abrazote Sil!