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08 abril 2009

In a win win situation



Cuán descuidados están todos mis blogs... incluso éste, que teóricamente no demanda mayor investigación ni trabajo, porque todo se escribe espontáneamente y casi sin revisar.  Pero aún así, a veces la paranoia me frena cuando siento la urgencia de relatar lo que me ocurre, y paso las historias por un filtro metafórico de ironías y sátiras, casi una codificación linguística, para luego atreverme a publicar.


¿Tengo miedo de encontrarme conmigo en el futuro?


No sé si fue el Teatro o las pastillas las que pusieron en orden mis caóticas perspectivas; tal vez es un poco de ambos. Últimamente me ha resultado más fácil que nunca entender que soy infinitamente afortunada, que nada me falta, que hago lo que me gusta hacer y me pagan por ello... que frente a tantos dones poco o nada pesan las carencias, esas carencias caprichosas y socialmente determinadas que he llegado a legitimar como propias, cuando no son más que demandas del medio; demandas que no inciden en el progreso o integridad como ser humano.


Este mes se cumplió un año más de la muerte de Cobain; yo no lo idolatro, creo que fue un chico humilde que se hizo rico, pero tenía vocación de pobre, y gracias al dinero terminó matándose. Qué triste la soledad de las estrellas, la soledad de los admirados, de los que descubren un buen día que eso que dice la canción "Mr. Jones": when everybody loves you, you can never be lonely... pues es tan mentira como eso de que "todo pasa por algo".  Y cuando recuerdo a Cobain necesariamente pienso en una palabra clave de su nota suicida: "empatía", según la RAE: 1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
Algo que él no encontraba, que yo quiero encontrar; que cuando no se encuentra produce angustia, ansiedad, ganas de llorar.
Ayer conversaba con Mr. M y hasta ahora no había tenido tiempo de ponerme a pensar que pese a todos mis triunfos emocionales, mis superaciones, mis victorias sobre el enemigo conocido como depresión, no he dejado de ser tan sensible como cuando tenía 15 años y el primer desengaño amoroso me hizo creer que se había acabado el mundo. Me afectan las palabras de los demás, me afectan las distancias "mentales y afectivas", la sensación de impotencia ante las restricciones de la comunicación verbal humana... y definitivamente lo que extraño no es la presencia física de quienes en algún momento convivieron conmigo; lo que extraño es la maravillosa oportunidad que me brindaron de sentirme por una vez comprendida, compenetrada, empática.
 Hablar es lo único que vale la pena.

Imagen: Emery, por NeilNorman Light Tamer 

2 lunáticos comentan:

  1. Me encanto eso de la vocación de pobre nunca lo había pensado asi, a que ta bacan la idea

    Saludos amigilla y no descuide los blogs de ahi cuesta actualizarse

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  2. todo nos falta cuando nos faltamos a nosotros mismos

    Goethe

    siempre es un placer echar un vistazo por este blog!

    ResponderSuprimir

lunático, ca.

(Del lat. lunatĭcus).

1. adj. Que padece locura, no continua, sino por intervalos.