Es como si el cuerpo se olvidara de que el movimiento es su razón de ser. Todo es silencio, apenas monosílabos para decir que se quiere comer o no, y mucho tiempo para pensar, para estar literal y figuradamente solo. Tiempo quieto, tiempo congelado, tiempo que uno quisiera creer que no pasa pero que envejece porque desgasta. Estos días de enfermedad han sido básicamente un largo arrullo, un extendido adormecimiento sin horas ni minutos, con ecos confusos saturando el ambiente y pensamientos patéticos pinchando el cerebro de cuando en cuando, para recordarme que la enfermedad no es la muerte, y que detrás del escenario se siguen amontonando las responsabilidades que uno tiene con la vida.
Ha sucedido mucho en mi cabeza aunque poco se haya alterado el mundo externo: creo que tengo que volver a las tablas de alguna manera, aunque fuera solo para entrenar; desvincularme de algo que me sostuvo durante tanto tiempo, tuvo consecuencias que aún estoy pagando. Supongo también, aunque me resisto, que es necesario dejar atrás por completo a Príncipes, Burócratas y Héroes. Mi cerebro obsesivo sigue buscando entre los cadáveres para encontrar las balas que causaron los decesos, sin reparar en la nula utilidad práctica que tiene en este punto recoger semejantes objetos. Seguir en la a veces fútil búsqueda del Ángel, o simplemente no buscar y tratar de llenar otros vacíos.
Estoy volviendo a leer "La Peste" de Camus. El horror, la desesperación, la impotencia, la sangre... cuánto entiendo en estos días cómo enfrentarse a la enfermedad es enfrentarse al monstruo impredecible, a veces estar tentado a entregarse a él y a veces recuperando el aliento para buscar con la mirada nublada esa piedra que pueda ser el proyectil con el que David venza a Goliat.
En la imagen, Tommy Rogers, de Between the Buried and me. Imagen de Last.fm

Eso de retomar el teatro me parece buena idea para soltar el ancla, tirar tu cable a tierra, dedicarse a algo que no sea trabajo en el sentido mercantil de la palabra, y te haga sentir que vale la pena levantarse de la cama día tras día tras día (Pharmaton) muy a pesar de que hayan o dejen de haber héroes, burócratas, angelitos empantanados y cualquier clase de monstruo de papel.
ResponderSuprimirPor lo demás, me alegra que estés ya mejor. Ya ves! Ni idea de que estabas enferma!
No sé porque pero siento que conozco el sentimiento...
ResponderSuprimir